miércoles, 30 de diciembre de 2009

ACCIÓN ADMINISTRATIVA (OBLIGACIONES DEL PODER EJECUTIVO)

Perspectiva
Columna de los miércoles en La Prensa Libre
Por Federico Malavassi

A propósito de la gran preocupación que tienen los ciudadanos costarricenses por el tema de la seguridad, han surgido discusiones respecto de los ámbitos de acción o competencias del Poder Ejecutivo al respecto.

No hay duda alguna de que el problema es complejo y en su gran solución habrían de participar todos los poderes y los entes públicos.

No obstante, de nada sirve que el legislador establezca penas y las fije el juez, si la administración de los centros penales termina inventando “años carcelarios” (menores que el año escolar, por supuesto) y otras ventajas que ni siquieran pasan por el Juez Ejecutor de la Pena.

Sería absurdo que el legislador empezara a subir irracionalmente la penas para compensar una mala administración.

Por otro lado, el Poder Ejecutivo dispone de la designación de buena parte de las Juntas Directivas de las instituciones autónomas (además de las presidencias ejecutivas) y tal competencia da un poder y gran responsabilidad innegables en el tema de la seguridad pública (los seguros y la investigación del robo de vehículos, los oficios como solución a problemas económicos, la ayuda social y su condicionamiento para fomentar buenas conductas, por ejemplo nada más).

Es innegable que la prevención del delito es responsabilidad de la policía administrativa (a cargo del Poder Ejecutivo). Aunque suene feo, la policía judicial es represiva (debe actuar para investigar luego de la comisión del delito) y su función no es la prevención.

De tal modo que la vigilancia, la investigación y demás acciones encaminadas a que no se presenten actos delictivos es responsabilidad, competencia y obligación del Poder Ejecutivo.

Es cierto que alguna represión del delito ya cometido puede redundar en la prevención de delitos futuros (al capturar a bandas o desmantelar organizaciones criminales), pero también es cierto que el Poder Ejecutivo tiene una obligación de coordinación de toda la administración pública.

El caso de la DIS, para citar otro ejemplo, es de antología. ¿Cómo es que la información que allí tenían más bien servía para hacer daño en lugar de usarse correctamente? Tengo el presentimiento (más bien idea fundada) de que es una especie de policía política que hace investigaciones inconfesables. Aquí hay un caso para enrumbar el gasto hacia el bien común.

Por supuesto que los presupuestos públicos y su correcta asignación, en relación con los más graves problemas sociales, también son una responsabilidad principalmente del Poder Ejecutivo. No se trata de sacarle más dinero a la sociedad, se trata de gastarlo bien y en los principales cometidos públicos.

La seguridad, entonces, es uno de los principales motivos por los que se acepta la existencia de un Estado y un gobierno. Por tal razón el Poder Ejecutivo debería entender su responsabilidad al respecto.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

NAVIDAD Y CRISTIANISMO

Perspectiva
Columna de los miércoles en La Prensa Libre

Por Federico Malavassi

Ciertamente, algunas cosas son secundarias: el árbol, el exceso de luces, la confusión a que nos llevan los regalos y presentes, por supuesto que el abuso de la fiesta (el borrachera y demás compañeros) y hasta las discusiones por el origen de la fecha.

Al final, termina por perderse o esconderse el sentido de la Navidad. El regalo que nos ha dado Dios, nuestra participación en ello y el significado de Cristo en nuestras vidas.

Muchos, al final, hacen una “Navidad” sin Jesús. Con regalos, licores, fiesta, luces y carnaval, menos lo principal.

El cristianismo debe desembocar en una cultura, una forma de vida, una ideología y amor. Todo ello habría de reflejarse en una transformación de la sociedad.

Algunas veces los “aires navideños”, la música y hasta los olores a ciprés ayudan a impulsar la meditación y el espíritu. En ese sentido son buenos.

No obstante, hay que situar en el centro a Jesús: su camino, su verdad, su vida, su palabra y su amor. El Evangelio no es solo un camino al cielo, es también una forma de vida que nos ayuda a pasarla mejor en la tierra y, muy importante, a que quienes nos rodean también la pasen mejor.

La “humildad”, por ejemplo, además de ponernos en buen camino, nos hace sufrir menos, llevarnos menos golpes y frustraciones y, asimismo, construir una mejor relación con los demás.

Lo mismo podemos decir del “perdón”. Nos hace mejores candidatos a la salvación, mejores personas aquí y socialmente más apreciables.

El cristianismo ha dejado su gran huella en nuestra civilización. Más aún, todavía es una civilización esencialmente cristiana. Desdichadamente, muchos no lo quieren ver y más bien lo combaten.

En Italia han eliminado los crucifijos de las escuelas, en España se han dolido de la canonización de los mártires que murieron durante la Guerra Civil, en nuestro país quieren sacar a Dios de la Constitución. ¿De dónde vienen los conceptos de humanidad, dignidad humana y trascendencia personal que dan origen a nuestra civilización?

Aunque no parezca, estos son temas para reflexionar en las Navidades. Es el tiempo apropiado para profundizar en la Venida de Jesús, en el Cristianismo, en los basamentos de nuestra civilización. Es el tiempo para pensar en quiénes somos y cuánto debemos a Jesús. ¡Feliz Navidad!

miércoles, 16 de diciembre de 2009

COMISIÓN ATRAVESADA

Perspectiva
Columna de los miércoles en La Prensa Libre
Por Federico Malavassi

¡Sí! La Comisión de Nombramientos de la Asamblea Legislativa está ejerciendo una intermediación prohibida. Está atravesada entre la propia Asamblea Legislativa y sus competencias.

De conformidad con la Constitución Política (artículo 121, incisos 3 y 12, artículos 158 y 164) y algunas otras leyes (Ley de la Defensoría de los Habitantes, Ley del Banco Central) corresponde a la Asamblea Legislativa realizar algunos nombramientos y ratificar otros: magistrados de la Corte Suprema de Justicia (ahora todos por mayoría calificada), Contralor y Subcontralor General de la República, Defensor de los Habitantes y Defensor Adjunto.

Está previsto en el Reglamento de la Asamblea Legislativa (artículo 85.f) la existencia de la Comisión de Nombramientos, la cual “Estará encargada de analizar, para rendir un informe, los nombramientos que el Plenario le remita, así como la solicitud de ratificación de los nombramientos efectuados por el Poder Ejecutivo, cuando corresponda.”

No obstante, la dichosa comisión ha venido empoderándose de tal modo que, en lugar de informar, más bien recomienda (y, por supuesto, censura, veda o bloquea) los nombramientos. El plenario se ha dejado amarrar y queda secuestrado en “metodologías” (sic) y otras artimañas para impedirle conocer plenamente de los nombramientos.

Entonces se analizan títulos y calificaciones y otras cosas y se deja de lado la cuestión principal, la responsabilidad del Plenario legislativo (el órgano legislativo por antonomasia) para hacer las designaciones correspondientes, para tomar las decisiones del caso.

Lo ha venido haciendo bajo decisiones amarradas, calificaciones impropias, trampas de credencialismo, titulitis y muchas veces apartada de la naturaleza de la designación.

Tales calificaciones (o descalificaciones) toman la forma de propuesta, terna y candidaturas y olvidan la cuestión básica del informe sobre aspirantes. Hay que recordar que no se trata de un dictamen (como el que harían otras comisiones) ni de una delegación (como habría de ser con las Comisiones Plenas). Si el Plenario sigue declinando, cediendo, dejándose y evadiendo su responsabilidad, pronto imperarán los vetos de la atravesada Comisión y la irresponsabilidad con los deberes constitucionales será inaceptable.

Es el Plenario (máximo órgano legislativo) quien debe elegir, designar y ratificar. No debe aceptar calificaciones sino informes (no descalificaciones) ni ternas de amigos ni otro tipo de juego con trampas.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

CORREOS QUIERE UN MONOPOLIO

Perspectiva
Columna de los miércoles en La Prensa Libre
Por Federico Malavassi

Muy animoso, el gerente de Correos de Costa Rica SA, sale a la opinión pública a promover un proyecto de ley para que esa entidad tenga el monopolio (exclusividad) de un género específico de envíos. El propósito es garantizarse ingresos suficientes.

Ciertamente las comunicaciones han cambiado mucho. Recuerdo hace más de 45 años, que cuando visitaba a mis tíos en San Carlos, mi primera obligación al bajarme de la “cazadora” era enviar un telegrama a mis padres dando noticia de mi llegada.

También recuerdo, hace como 40 años, la amistad por cartas que desarrollaba con algunas amigas.

También recuerdo, hace poco más de 30 años, cuántas cartas (special delivery) envié a quien ahora es mi esposa, durante un viaje que hizo a Los Angeles para acompañar a su hermano menor. Con ilusión y ansiedad, ambos esperábamos las enjundiosas cartas que terminaron por llevarnos al altar.

Pero ahora las cosas han cambiado, la Internet nos resuelva la lejanía y más (también van fotos, imágenes de todo tipo, sonido y datos). Hace poco, desde México, pude atender allá mis deberes y acá enviaba las autorizaciones de transferencias bancarias. Cuando se administre debidamente la Ley de Firma Digital habrá más profundas transformaciones en las telecomunicaciones. El “fax” no había sido sino un dulce adelanto de tanta velocidad, inmediatez y facilidad.

Por supuesto que nadie piensa en el correo tradicional ni en los telégrafos. La clave Morse ahora solo aparece en ejercicios de boy scouts o en las películas. Es mejor usar otro tipo de operadores de envíos (o cuourier), el fax, los mensajes de texto, el correo electrónico, motomensajeros “El águila”, “El rápido” o lo que sea.

Es un hecho que la inventiva privada ha superado la antigua y encomiable institucionalidad postal del Estado. Quizás sea hora de pensar en un nuevo subsidio (si fuera aceptable) para una función que se supone necesaria (si es que existe).

Pero es inaceptable, eso sí, aceptar monopolios o regulación asfixiante de la libertad de envíos que ha impulsado el mundo actual. Si se dejan, hasta le ponen recargo a las moto pizzas.

Parece que no bastó el patrimonio completo de los antiguos correos, la eliminación de las franquicias ni la atribución de comunicación social. Tampoco la liberación de controles en el poco ortodoxo esquema de sociedad anónima del Estado.

Ahora la entidad quiere regulación de la actividad ajena y monopolio de una franja o segmento de los envíos. Todo en pro de una función social (en esquema societario y sin controles) y a costa de la iniciativa y dinamismo privado.


miércoles, 2 de diciembre de 2009

MOCIÓN EN FAVOR DE LOS GORDOS

Perspectiva
Columna de los miércoles en La Prensa Libre
Por Federico Malavassi

La noticia dada por un diario el domingo pasado, informando que los costarricenses adultos hemos engordado un promedio de 5 kilos los últimos diez años me obliga a hacer varias manifestaciones.

La mayor parte de la gente gorda no tiene la culpa de la gordura. No necesariamente la gordura es efecto de mucho comer. Tampoco es justo relacionarla con gula o con apetitos desmedidos, bacanales o exageraciones.

Muchas personas terminan gordas por resultado de su metabolismo, por causas ajenas a la cantidad de comida o a pesar de hacer ejercicio y dieta. Otras soportan la gordura porque no tienen el tiempo para organizarse como quienes dedican su vida al spa, al gimnasio, al personal trainner, a verse bien. Desdichadamente hay muchas personas que ni siquiera pueden escoger lo que comen, cuándo lo comen, cómo lo comen. Otras no tienen ni un segundo para dedicarlo a verse bien, están tan ocupados que no pueden ni caminar un poquito cada día.

Algunas madres no salen de su casa para nada: cocinan para todos, lavan para todos, planchan para todos, hacen de recepcionista para todos y llevan los encargos de chiquillos y grandes. Al final, ni un segundo para pensar en lucir de película o de pasarela. Viven para otros. No hay tiempo ni plata para nutricionista y figura.

También hay padres y otros que no tienen un momento para pensar en cuán saludable es tener unos kilos de menos. Comen lo que les dan (aunque no les convenga) y se matan trabajando aunque ello no los adelgace.

Pero nada de eso quiere decir que los gordos no sientan, no piensen, no sean personas enteras o se desempeñen mal. Me consta que bailan bien, piensan bien, trabajan duro, hablan bien, estudian mucho, se esfuerzan en sus labores, cantan mucho mejor, sienten intensamente, besan bien, son agradables y brindan amistad. Quizás no sean tan veloces como Bolt, tal vez no entren en tallas extrasmall, quizás no luzcan perfectos en tanga o miniseta, pero de allí no se puede concluir que sean malos amantes, políticos inútiles, malas personas, trabajadores deficientes, oradores poco interesantes, cantantes desafinados, esposos aburridos y, ni siquiera, muy comelones.

Tampoco puede decirse que sean personas feas, malas o inútiles. De manera que no hay que descartarlos para nada. Ahora que vienen las elecciones hay que recordar que sus votos valen igual que los de los flacos.

Bernal Jiménez, incapaz de superar la defensa que hice de los costarricenses ante el Plan Fiscal, intentaba descalificarme burlándose de mi panza. No podía llamarme inútil, ni podía decir que me rendí, tampoco podía aducir que caí en las viejas negociaciones bipartidistas, mucho menos que era obsecuente o abúlico, tampoco podía decirme vicioso, unicamente panzón. ¡A mucho orgullo …!