miércoles, 13 de enero de 2010

EL ADMINISTRADO: ¿CUÁL ES SU DERECHO?

Perspectiva
Columna de los miércoles en La Prensa Libre
Por Federico Malavassi

Cuando leo y observo las declaraciones de algunos funcionarios públicos me percato de que hace falta mucha educación cívica en nuestro país.

Los ciudadanos, administrados, pagadores de impuestos, asegurados obligados de monopolios y usuarios de servicios públicos tenemos una posición muy difícil, complicada y desventajosa.

Si una persona protesta en la ventanilla, los demás nos sentiremos obligados a reprenderlo con la mirada, ponernos condescendientes con el empleado de la ventanilla y reclamar el atraso que nos ocasiona, sin reparar nada en su derecho, sus razones o sus argumentos. ¡No nos conmoverá!

Si alguien se pierde en el laberinto que son nuestras calles y quizás como resultado de la ilógica demarcación de vías, protestaremos con las bocinas y reprenderemos con la mirada. Nadie se apiadará de quien, por falta de costumbre, no tiene la menor idea de cómo proceder ante los acertijos y falta de lógica de nuestros cruces, calles y vías.

Ahora veo el ensañamiento con que se pretende sancionar a quien circule sin el marchamo de pago de derechos de circulación a la vista. Con solaz, el jefe de la policía de tránsito comentaba públicamente lo que le costará a quien ose hacerlo, recuperar sus placas.

Por supuesto que no se ocupará de quien intentó pagarlo varias veces y se caían los sistemas. Tampoco buscará solución para quien acudió a un lugar donde no funcionaba la tarjeta. Menos aún se preocupará por aquel que no pudo hacerlo a través de Internet. ¡No! A él no le interesa eso, ni si la persona ha pagado cumplidamente el resto de sus obligaciones, ni si el derecho de circulación se le ha elevado en cientos de miles de colones. Simplemente se ocupará de castigarlo ¡y con gusto!

No buscará cómo resolverle los problemas al administrado, solo le interesará castigarlo y encontrar placer en las dificultades que le causó.

Así me quedo viendo las actuaciones de buena parte de la Administración (dichosamente hay muy valiosas excepciones) y me pregunto: ¿Cuál es el sentido de tener una Administración? Filas de años en la CCSS, enredos con un sobreimpuesto sobre las casas, atrasos en la consecución de repuestos para los vehículos, requisitos para entes privados que no exigen para entes públicos, actividades entregadas a los sindicatos, un gol de pago de póliza camuflado en el pago de derechos de circulación y mil abusos más son apenas parte del cuento. ¿Es que volvieron el rótulo para adentro?

No se si será un problema de ética, de política, de falta de Estado de Derecho o de educación cívica, pero es claro que hay que cambiar sustancialmente las cosas.

1 comentario:

Alexander dijo...

Ni hablar, parece que los inspectores de tránsito se ganan una comisión por cada placa decomisada, peor aún, siento que les da satisfacción encontrar a un pobre sujeto con el derecho vencido.