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miércoles, 21 de abril de 2010

¿AUTONOMÍA?

Perspectiva
Columna de los miércoles en La Prensa Libre
Por Federico Malavassi

De verdad que el papel aguanta todo lo que le pongan, pero la verdad es que se ha hecho gran alharaca en relación con la captura de un oficial de tránsito cuestionado por presuntos actos de corrupción dentro del campus de la UCR.

El pleito no lo iniciaron los oficiales del OIJ. Los insultos y el pleito se originó en una reacción irregular de un grupo de estudiantes y sindicalistas. La autonomía universitaria no queda en peligro ni cuestionada por la actuación del OIJ sino por la irregular reacción de un puño de estudiantes y sindicalistas. ¿Quién ensució el campus?

Además, las señales enviadas a la comunidad nacional son muy ambigüas y peligrosas: ¿se quiere que el campus sea refugio de qué? ¿Qué pasará cuando los propios estudiantes sean víctimas de asaltos, agresiones y otros delitos? ¿Estarán a salvo los malhechores que rondan la calle de la amargura con solo entrar al campus?

La cuestión se pone más enredada y complicada al estudiar los pronunciamientos y respuestas de las autoridades universitarias. ¿Entendieron lo que pasó o están comprometidos con qué clase de grupo elector? ¿No estaría más cuestionada la autonomía cuando se empeñaron recursos públicos en la lucha contra el TLC, cuando se discriminó a los estudiantes que apoyaban el indicado tratado o cuando algunos ganaron TCU repartiendo volantes contra el libre comercio?

Peor aún, el asunto se sale de razón cuando una turba de gamberros en nombre de la santa autonomía sale a las calles a bloquear el libre tránsito, a complicar la libertad de los demás y a realizar actos rayanos en vandalismo y coacción. Embozados como terroristas, escondiéndose su cobardía en caras tapadas y haciendo daño al prójimo pretenden restaurar una supuesta lesión a la razón y la inteligencia. ¿Verdad que no hay proporción ni racionalidad en tales conductas?

De paso, echan a perder la fama del resto de estudiantes, de los que van a clase, de los que luchan por imponer razón en su vida, de los que trabajan para progresar, de los cumplen las leyes y respetan la libertad ajena.

Al final, parece que no importa una coima, no importa ofender a las autoridades, no interesa limpiar nuestra Costa Rica sino hacer exorbitante un privilegio, abusar de un concepto y complicar a vida de los transeúntes y ciudadanos que todos los días tienen que circular por las congestionas calles de nuestro país.

¿Es para eso que quieren tener un sitio especial? ¿Es en estos pronunciamientos y reuniones que se gasta el dinero del pueblo costarricense? ¿Por mantener estas actuaciones es que regateamos recursos a otras áreas de la educación pública?

Todo este abuso, violación de derechos, exceso de ofensas y torcedura de la verdad no parece el camino de la libertad de pensamiento, no rima con la lógica y la crítica, no hace armonía con el esfuerzo patrio por financiar las universidades públicas y no encaja con los valores nacionales.

miércoles, 14 de abril de 2010

Y … ¿LA CARRETERA A SAN CARLOS?

Perspectiva
Columna de los miércoles en La Prensa Libre

Por Federico Malavassi

Estamos a menos de un mes de que termine la segunda Administración Arias Sánchez. En la revisión de las cuestiones pendientes aparece una grave alarma: la carretera a San Carlos.

Recuerdo que involucré en el proyecto porque uno de los diputados de la fracción del Norte (don Carlos Salazar) me solicitó ayuda para superar la espesa tramitomanía que impedía la realización del proyecto. Parecía que las autoridades se proponían desaprovechar la colaboración de Taiwán.

Visitas a Ministros, a la Contraloría y al sitio, discusiones largas y complicadas sobre soluciones, llamadas y esperas fueron apenas parte de la labor desplegada. Incluso, nuestra fracción desplazó a un colaborador al MOPT para que ayudara con el proyecto (como si no tuviéramos nada que hacer).

A fin se inauguró la obra y empezaron los trabajos. Hubo festejos, discursos y felicidad. Pero … la actual Administración (de acuerdo con la Constitución corresponde al Poder Ejecutivo el manejo de las relaciones internacionales) decidió romper abruptamente con Taiwán y cambiarlos por la China continental. Ello significó una grave complicación para el desarrollo del proyecto.

¡Cuántas promesas se hicieron entonces al pueblo sancarleño! ¡Que cuatro vías! ¡Que carretera de alta velocidad! ¡Que se incluirán las puntas! ¡Que aspergiado de canela y lazitos en las puntas! Al final de la Administración Arias Sánchez la carretera no está, las puntas faltan y el asunto no parece resuelto.

Me parece que este asunto no debe pasar inadvertido sino todo contrario. Creo que esta carretera ha sido uno de los temas complicados en la ruptura de relaciones con Taiwán. Estimo que hay un deuda moral ineludible, de parte de la saliente Administración, en dejar arreglado el asunto que no pudo finiquitar.

Dice que los chinos ofrecieron suficiente ayuda para cubrir los proyectos que quedaron en descubierto por la salida de Taiwán. De ser así ¿qué se hizo el dinero?

La verdad es que el proyecto de carretera tiene más de un cuarto de siglo y de verdad resulta muy doloroso percatarse de que cuando estaba a punto de realizarse entonces la “alta política” se encargó de hacerlo caer.

Cuento esto para que no se olvide. Subrayo que todos deberíamos insistir, pues la carretera no beneficiará sólo a un parte del país sino a toda Costa Rica.

Me encantaría que me refutaran, señalándome con hechos que estoy equivocado, que el proyecto sí está vivo, que se construye en tiempo y que el pueblo no quedará defraudado.

miércoles, 7 de abril de 2010

LOS NUEVOS DIPUTADOS

Perspectiva
Columna de los miércoles en La Prensa Libre
Por Federico Malavassi

El pasado Lunes (5 de abril) recibieron las credenciales los diputados que iniciarán su gestión el próximo primero de mayo. El TSE realizó la ceremonia, con la formalidad, alegría e importancia que tiene.

Cada vez es más importante que los diputados se impongan de su importancia y valor. En el momento en que juran su cargo (el próximo primero de mayo), dejan de ser representantes de partido y se convierten en representantes nacionales.

Asumen, en conjunto, la gestión de uno de los poderes del Gobierno costarricense. Deben comprender que constituyen el tradicionalmente llamado primer poder de la República (ya no lo son, porque por reforma constitucional se ha devuelto o reconocido tal posición al mismo pueblo) y no pueden ser sumisos del poder Ejecutivo.

Todos son gobierno (y no solo los del oficialismo). Colectivamente pueden mucho, en grupos también pueden e individualmente también tienen poder.

Sin lugar a dudas, su principal función es el control político. Y es menester entender a fondo tal tarea: hay que indagar, estudiar, analizar la marcha de la Administración pública, pedir cuentas, revisar los informes de gasto público, investigar el uso de recursos públicos (no solo los dineros), emplazar a los funcionarios públicos, denunciar y ser ojos, oídos, mente y corazón de los ciudadanos. Se supone que cada cual está tranquilo en lo suyo porque tiene un representante que hará lo propio para que marche bien la gestión pública.

También tienen, todos y cada uno, la función de ser representantes de intereses generales (diputados por la Nación) y la específica responsabilidad de hablar por quienes los han elegido. Esta tarea es esencial: no pueden quedarse callados, no deben votar sin explicar, no pueden decidir sin estudiar y siempre tienen que dar explicaciones.

¿Y la legislación …? Pues sí, también tienen el poder (que no el deber) de dictar leyes. Han de comprender que cada ley (salvo que sean derogatorias) impone obligaciones y limita la libertad. Las limitaciones a la libertad, a más de racionales, razonables y proporcionales, han de ser estrictamente necesarias.

Asimismo, hay una importante labor de nombramientos. Para los magistrados se requieren dos terceras partes, así que debería pesar esa mayoría calificada en la selección de los mejores y no solo los que convengan a la mayoría accidental (y no absoluta) del oficialismo.

miércoles, 31 de marzo de 2010

¿CULTURA CRISTIANA?

Perspectiva
Columna de los miércoles en La Prensa Libre

Por Federico Malavassi

Resulta interesante explorar el sentido de la Semana Santa en el sentir de la gente. Para unos no es más que una esperada vacación. Para otros un especial período de descanso (oportunidad de viajes, semana compartida, tour abonado y hasta viaje fuera del país), para algunos impera la cocina tradicional (dulces, empanadas de chiverre, tamales de temporada y las infaltables sardinas), otros excusan el paseo en la ideología ecológica (en la naturaleza estoy cerca de Dios, es lo que dicen) y no faltan quienes simbolizan todo en la visita a amistades lejanas o parientes que viven largo (es ocasión de reunión, es lo que aducen). Unos cuantos se centran en las procesiones y en las actividades conmemorativas. Por supuesto que va también el paquete de películas de temporada: Ben Hur, Quo Vadis, La Pasión y por allí se cuelan hasta Espartaco y Maciste y Los Gladiadores.

¿Cuántos se concentran en las celebraciones atinentes a la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo? ¿Cuántos reflexionan sobre el sentido de estos sagrados misterios, la instauración de la Eucaristía y el poderoso argumento de la Resurrección y cuánto implica ello para los seres humanos?

Quizás sería mejor que no hubiera vacaciones ni feriados sino que los cristianos busquemos el momento y la ocasión de cumplir nuestros deberes y celebrar nuestra fe. Así sucede en muchas partes del mundo y no por eso la fe disminuye ni la posibilidad de celebrar se dificulta.

Es que algunas veces es más bien contraproducente esta fiebre de paseo, veraneo, playa y sol que confunde las fechas. Es que en muchas ocasiones más bien se abre espacio a actuaciones que son contradictorias con la importancia de las fechas (“Concierto de Viernes Santo” decía hace unos años el anuncio y llamado de una conocida cerveza), la impaciencia en las carreteras, la hartada de mariscos y la provisión de licores.

Tal vez sea remar contra corriente. Para muchos se trata de derechos y situaciones consolidadas: la vacación de la Semana Santa, la semana especial por la que se paga más en los sistemas de tiempo compartido, la última ocasión de tomar el sol antes de la estación lluviosa.

Las Navidades no son la principal celebración cristiana, son una especie de tradición construida casi convencionalmente. No obstante, algunas veces resulta paradójico el modo en que se celebran: de todo menos el espíritu cristiano, algunos acusan que es una fiesta sin el cumpleañero.

La Pascua de Resurrección es la máxima celebración cristiana y va precedida de la celebración de la Pasión y Muerte de Nuestro Señor. Sacrificio trascendental que ha abierto las puertas del cielo para todos los habitantes de este valle de lágrimas. ¡Cuánto más paradójico resulta la ausencia de algún signo cristiano en la fiebre que impera en muchos con ocasión de esta Semana Mayor!

miércoles, 24 de marzo de 2010

¿EN NOMBRE DE LA SOLIDARIDAD?

Perspectiva
Columna de los miércoles en La Prensa Libre
Por Federico Malavassi

En su aspecto más brutal, la solidaridad es que uno pague por otro. Es claro que también existe la solidaridad de acreedores (se le puede pagar a cualquiera) y, asimismo, la solidaridad como sentimiento (adhesión a la causa de otro).

Nuestro Estado le ha estado “jalando el rabo a la ternera” en algunas cuestiones sociales. El salario mínimo se ha convertido en una política de fijación de salarios y algunos beneficios transitorios se han ido convirtiendo en derechos petrificados.

La planilla tiene un recargo de aproximadamente el 35.34% (más de una tercera parte), sin tomar en consideración los “riesgos profesionales” (INS) ni el aguinaldo (como un 8% más) y la provisión de auxilio de cesantía (que se volvió obligatoria en jubilación y pensión).

La universalización de los regímenes se aduce como protección total, pero se practica como cobro general (cosa muy distinta). Había dicho un Gerente de la CCSS que la idea era que todos pagaran y que pocos usaran.

Algunas compañías han introducido programas de “medicina de empresa”, la idea es ayudar a sus empleados (pero los costos son de la empresa, no de la CCSS).

El sistema se había concebido como de “capitulación”, pero la forma de administrarlo y las prácticas del Banco Central (¿nervio y motor de la economía nacional?) que nos azotan con la inflación convirtieron las pensiones de la CCSS en un sistema de reparto. Paradójicamente, intentaron convertir el sistema de salud en uno de capitulación y la Sala Cuarta les enmendó la plana (en ése, había que repartir todo).

La CCSS ha dispuesto que se cotizará sobre un mínimo (el lunes 22 de marzo anunció que elevó el mínimo a c110,000.oo) sin importar cuánto es el monto del salario real. La posibilidad de excepciones es muy limitada.

¡Curioso! ¿Verdad? Pero en esto no importa la realidad: no importa si se labora una fracción de jornada (origen real de los pagos que no llegan al mínimo) o si la naturaleza de la relación lleva a eso (pago de horas como profesor, de servicio o cualesquiera otra relación de esta clase), tampoco aparece la primacía de la realidad ni el “contrato realidad”.

El tema es que hay señoras que no podrán asegurar por un mínimo de ciento diez mil pesos a una servidora ocasional que trabaja para ellas solo 10 horas a la semana. No tiene cómo lograr un consorcio con eventuales otras patronas. Hay centros de enseñanza en los cuales los profesores dan solo una clase por semana o tal vez dos o tres, siempre largo del límite.

En estos casos, el monto por pagar a la CCSS hasta puede ser superior al que recibe el trabajador. ¿Todo en nombre de la solidaridad? ¡Así no funciona!

miércoles, 17 de marzo de 2010

RAZÓN DE LA SINRAZÓN (A PROPÓSITO DE LA LEY DE TRÁNSITO)

Perspectiva
Columna de los miércoles en La Prensa Libre

Por Federico Malavassi

Es evidente que se ha ejercido mucha presión sobre la Asamblea Legislativa para la aprobación de la criticada reforma a la Ley de Tránsito.

El resultado fue de esperar: normas asistémicas, castigos exagerados, violación del principio elemental de “non bis in ídem”, multas astronómicas y una numeración equivocada. Jueces y expertos criticaron con vehemencia el resultado normativo.

Y es que no se debe legislar al calor de las campañas de los medios de comunicación, con miedo a la presión de los periodistas y sin entender las tácticas de los pasillos del MOPT y demás oficinas públicas. No hace muchos años impulsaron una campaña de reformas que supuestamente terminaría con los accidentes y temeridades y utilizaron la presión de los medios de comunicación contra los diputados. Incluso, los proponentes se atrevieron a asegurar que sabían que había cambiado el criterio de la Sala Constitucional (¿astrología, prevaricato o bateo?). El resultado fue insignificante, pero el noviazgo proponente se presentó unos pocos años después con nuevo paquete de reformas. Y algunos medios de comunicación salieron a presionar nuevamente … Para el MOPT es una forma de evadir responsabilidades, diluirlas en acusaciones de mala legislación y pasarle la factura a otro.

Un Ordenamiento Penal (buena parte de las normas de Tránsito constituyen Derecho Penal especial) debe tener sistema, proporción, respeto por principios básicos, razonabilidad, racionalidad y lógica. Debe engarzarse adecuadamente con los principios constitucionales y con los principios del Derecho Penal (sustantivo y procesal). La reforma que se aprobó evidenciaba carencias en todo ello.

Lo curioso es que ahora que un grupo de diputados intenta introducir algunas mejoras, aparecen los promotores de la criatura con afirmaciones ininteligibles: que una nueva cultura (¿a punta de exageraciones penales?), que en cuanto más caro sea obtener una licencia entonces habrá menos accidentes (y por supuesto que si nadie puede conducir, entonces posiblemente no haya accidentes), que porqué aceptaron que había presión de la prensa (… y la siguen haciendo). En fin, afirmaciones de antología para tratar de detener un movimiento legislativo de razonabilidad de la norma.

Quizás sea necesaria un poco de historia que ayude a recordar quién fue Dracón y en qué terminó la excesiva severidad legislativa. Tal vez sirva un poco de reflexión para repasar que no vale la pena sacrificar la libertad para obtener seguridad y cómo los pueblos han aprendido la lección.

Evidentemente falta amor por la libertad, compromiso con la responsabilidad, diagnóstico sobre el desempeño administrativo y adecuado uso de los instrumentos públicos, estudio sobre la utilización de la ley como instrumento social y respeto por las personas.
El miedo, como siempre, es mal consejero.

miércoles, 10 de marzo de 2010

INCAPACIDADES DE SINTRABAJAP

Perspectiva
Columna de los miércoles en La Prensa Libre
Por Federico Malavassi

Desde hace muchos años hay un cuestionamiento creciente y disimulado de las “incapacidades” médicas y en particular de algunas de las de la CCSS.


¿Por qué? ¡Qué difícil decirlo por tratarse de un “acto médico”! Pero a patronos y compañeros de trabajo nos consta que algunas personas, con toda la frescura y “cara’e barro” manifestaban que determinado día no irían a trabajar o se salvarían de tal o cual examen presentando una constancia de enfermedad.


Médicos amigos me han manifestado que algunos consultantes pedían la constancia de entrada, evidenciando que era más importante la constancia que el eventual remedio de la supuesta enfermedad.

Por supuesto que esta es un área en la cual se cumple aquello de que “unos de comen la piña y a otros les duele la panza”. Recuerdo múltiples casos de empresas que se enfrentaban a jugadas colectivas de sindicatos o trabajadores que, sorprendentemente, parecían contar con municiones inacabables de incapacidades caprichosas.


En el caso de los exdirectores de la Sintrajap es asombroso que todos cayeran incapacitados (por supuesto que no es asombroso que no quisieran trabajar). No obstante, no será el primero ni el último de los casos en que se podría estar frente a un abuso de la figura de la incapacidad. ¡Qué difícil proponer normas generales que ordenen esta materia y también sean justas! Es igual que el caso de los médicos de equipos de fútbol: he visto a algunos más interesados en las tácticas del partido que les interesa “enfriar” o “alterar” que en la salud, buen ejemplo y juramento hipocrático.


Dicen que los lunes es el día que más se gestionan incapacidades (es que el fin de semana, en lugar de ayudar a reponer energía, parece ser la ocasión de muchos males para la salud: cansancio, accidentes, partidos de fut, jaibol y ocupaciones alternativas). En algunos casos la medicina de empresa ha ayudado a evitar los engaños, pero en otros hay que reconocer que los pacientes son verdaderos artistas, capaces de merecer el “oscar” más que los premiados por la Academia.


En nuestra historia ha habido de todo, hasta un ex ministro que estaba incapacitado para trabajar en su profesión, pero no para hacer de ministro y cobrar.


¿Quién saca a un médico complaciente de su parcela profesional para que nos diga la puritica verdad? Quizás es hora de que patronos, directores médicos, CCSS y la sociedad aproveche tan descarada coyuntura para empezar a enderezar el asunto.


No es un tema médico, es un tema moral. Algunas veces la factura la paga la seguridad social, pero es indudable que hay inmensos costos sociales y morales que nos obligan a enfrentar el desaguisado y no dejarlo pasar invicto.


¡Que por lo menos sepan que los estamos viendo y no nos tragamos el anzuelo!

miércoles, 3 de marzo de 2010

FRAUDE CON LA LEY DE TRÁNSITO

Perspectiva
Columna de los miércoles en La Prensa Libre
Por Federico Malavassi

Ya lo habíamos adelantado, que no iban a arreglar en tiempo las reformas a la Ley de Tránsito y que simplemente habían atrasado su vigencia para camuflar las tortas en las elecciones. ¡Y así fue!

Es obvio que la nueva legislación tiene errores, desproporciones, exageraciones y ocurrencias. Muchos hemos llamado la atención acerca de los errores que contenía el proyecto de ley, acerca de los riesgos de las prisas al legislar, acerca de las consecuencias funestas de legislar al calor de la noticia y la presión que la Administración ponía a los diputados. ¡No fuimos oídos!

El Poder Ejecutivo insistió en la aprobación de la nueva legislación. El MOPT y algunos colaboradores pusieron mucha presión e insistencia (costumbre vieja a fin de esconder las falencias de la administración). El partido oficial pasó la maquinaria sobre la oposición. La oposición se mostró tímida y dejó pasar el entuerto.

Ahora la criatura no tiene padre: los legisladores dicen que ni la numeración está buena (aunque publicaran leyes “comentadas” al respecto), no se resuelve qué materia enmendar y nos vacilaron con la el atraso de la vigencia.

Lo que ha hecho el Poder Ejecutivo no tiene nombre, pues luego de presionar para obtener su aprobación, ahora aparece “suspendiendo” algunas sanciones, en una decisión abiertamente inconstitucional y evidentemente antijurídica.

Los oficiales de tránsito dijeron en opinión gremial que preferían no aplicarla.

Y que los diputados insistan en su aplicación luego de que atrasaron la vigencia para hacer arreglos que no han logrado hacer todavía es el remate de la tragicomedia.

¿Yo no fui, fue Teté, ¡pégale, pégale, que él fue!?

Incluso hasta los bomberos han externado opinión en apoyo a la exigencia del extinguidor. El argumento fue el choque del furgón con el camión cisterna en el puente sobre el Río Lagarto (como si un extinguidor de mano hubiera podido evitar la cosa).

Otros profesionales se han mostrado más bien cautos con el tema del botiquín.

Insisto en que debe entenderse que la ley es un instrumento muy potente y debe usarse con prudencia y sabiduría. El miedo, la prisa, la presión pública y la impaciencia son malísimos consejeros.

También insisto en que encuentro algunas multas muy elevadas, la redacción confusa y la desproporción profusa. La exageración de algunas multas y castigos puede resultar contraproducente.

miércoles, 24 de febrero de 2010

¿COLAPSO O EMBUDO?

Perspectiva
Columna de los miércoles en La Prensa Libre

Por Federico Malavassi

Cada vez que se ventilaba en el plenario legislativo algún gran defecto de la acción pública, el compañero Guido Vega reconocía públicamente que “el Estado costarricense había colapsado”.

El triste tema de los puentes de nuestras carreteras podría servir de evidencia y prueba de tal aserto. Sin embargo, habría que preguntarse por las causas y, asimismo, porqué el asunto resulta tan pesado para los ciudadanos y tan liviano para quienes están adentro.

Así es: a pesar del oneroso pago de impuestos (importación de vehículos, ruedo y combustibles) las calles no alcanzan y el gobierno tiene, como única ocurrencia, la restricción vehicular. Los de adentro tienen ahora motivo para decir que hicieron algo (en realidad no mejoraron nada), pretexto para limitar la libertad de los demás, excusa para llenar a los usuarios de infracciones y su vida no se ve limitada. Los de afuera, en cambio, vivimos en el susto y la necesidad, si estamos dentro del perímetro la medida equivale a inmovilidad y nuestra vida está más estrujada.

Los puentes no se arreglan porque hay conflictos entre CONAVI, el MOPT, las contrataciones y las comisiones. Pero no se les atrasa un sueldo ni se complican la vida. Los de afuera, al revés, hasta la muerte nos llega por la inutilidad pública.

Con el tema de las células madre es igual. El Estado está decidiendo si autoriza o no a los particulares un acto médico que no es igual que un fármaco (no hay punto de comparación). Sin embargo, la CCSS invierte en el asunto y allí (paradoja del principio de legalidad) no se necesita autorización. Los de adentro con presupuesto y sin necesidad de demostraciones, los de afuera con el la libertad restringida y esperando un milagro para salvar la salud.

De las restricciones en pro del ambiente ni hablemos. Cuando el Estado o sus amistados están detrás de una carretera, entonces todo va a su favor (no importa el plan de escombreras, el agua de los ríos, los mantos acuíferos ni la la medida sobrepasada). ¡Ah, pero si se tratara de un particular! Entonces veríamos la suspensión de obras, las responsabilidades penales y las vestiduras rasgadas. Verbigracia: Estadio Nacional y carretera a Caldera. ¡Ay del supervisor que ose denunciar hechos o hacer constar no conformidades! Será víctima de la vindicta pública.

Si un particular quiera poner un taller, deberá sujetarse mil reglas y legislaciones. Si es un proyecto público, ni se hablará de la normativa de la calidad (recuerden Riteve).

Si la escuela es privada, aparecerán expertos en construcciones a exigir (por vía inferior al reglamento: la ocurrencia casual) medidas y orientaciones, escalones y luces, ventilaciones y cerraduras). ¿Por qué no actúan así con las instalaciones públicas?

miércoles, 17 de febrero de 2010

DON JOSÉ JOAQUÍN TREJOS

Perspectiva
Columna de los miércoles en La Prensa Libre
Por Federico Malavassi

¡Ha partido don José Joaquín Trejos Fernández! Cariñosamente llamado “cielito lindo” por su lunar y conocido por su campaña de “las manos limpias” en 1966.

Hijo de un gran costarricense, don Juan Trejos Quirós, autor liberal y destacado constituyente, fue Presidente de Costa Rica en el período constitucional 1966-1970.

Un profesor universitario que dejó el claustro para encabezar una coalición (la Unificación Nacional se formaba con los partidos Unión Nacional y Republicano, que habían sido contendientes en 1948 y habían acudido por separado a las elecciones de 1962) y que resultó triunfador en la preferencia del pueblo.

Fue una campaña dura, con su Volkswagen escarabajo derrotó al candidato del PLN que usó helicóptero. Con su discurso sesudo y llamando a un gobierno de parsimonia nacional ganó frente a un discurso electoral y encendido. Tuvo fe en el trabajo y en la palabra.

Algunos señalan su gestión como una Administración de la academia: varios profesores universitarios quienes, al igual que el Presidente, iban del aula a la Administración Pública.

Rabiosa oposición del Partido Liberación Nacional. El PLN perdió la Presidencia de la República pero ganó la Asamblea Legislativa: “¡gobernaremos desde el Congreso!” –exclamaron al tomar el Directorio legislativo. A don José Joaquín no le importó la bravata: se concentró a cabalidad en una Administración modelo: equilibró las finanzas públicas y todo el tema fiscal, no se molestó por una mayoría en contra, respetó la división de poderes y se manejó con gran gallardía y sumo respeto por el Ordenamiento Jurídico.

El poder no lo encandiló nunca, todo lo contrario. Promovió la reforma constitucional para que no hubiese reelección presidencial. Sus actuaciones posteriores evidencian ausencia de ambición por el poder y vacuna contra la estatolatría. Asimismo, una increíble grandeza de corazón: terminó dando la adhesión política a Rodrigo Carazo, uno de los más afanados diputados de la oposición liberacionista durante su gestión.

También es muy significativa la seriedad con que tomó las cosas que hacía. Hombre creyente, intelectual, formal y muy reflexivo, fue un Presidente igual: cuidó con esmero los principios que estaban detrás de las formas, las cuales respetó impecablemente; celoso vigilante de la Constitución Política y de la mecánica gubernamental, trato exquisito y cátedra permanente. Por muchos participantes he oído detalles del funcionamiento del Consejo de Gobierno y en todos aparece el respeto, la formalidad, el razonamiento y el decoro.
Figura modelo para políticos: reflexión, seriedad, compromiso y austeridad. Paz a sus restos y mi pésame a sus estimados hijos y parientes.

miércoles, 10 de febrero de 2010

¡FELICIDADES TSE!

Perspectiva
Columna de los miércoles en La Prensa Libre
Por Federico Malavassi

La administración de los comicios ha ido cambiando mucho en Costa Rica. Cada cuatrienio cuesta más encontrar miembros de mesa para las juntas electorales. El Tribunal Supremo de Elecciones ha ido tomando el pulso de la actitud costarricense y ha ido supliendo y anticipando con prudencia e inteligencia.

Me explico con claridad. El domingo pasado acudí con un equipo de fiscales generales a diversos centros de votación, con el fin de ejercer una fiscalización estricta de las elecciones. Lo que encontramos debe decirse: orden, respeto, responsabilidad y gente trabajando en cada junta con absoluto apego a la legalidad.

Desde los delegados que vigilaban los centros hasta los auxiliares en las juntas, el asunto estaba controlado y normal. En las Juntas en las que había miembros de mesa (en ninguna había miembros designados por todos los partidos) había camaradería, confianza, eficiencia y trabajo en equipo. Percibí sentido de responsabilidad, atención y una oficiosidad positiva en todos los delegados del TSE y demás auxiliares que ví trabajando. ¡Nada que reprochar!

Contrasta con los recuerdos de los años setenta, cuando había mucho celo, constantes fricciones, malicia para ponerse los colores del partido, presiones y exceso de desconfianza.

Igual sucedió con los cómputos y acceso a ellos en las páginas del TSE. Oportunidad, claridad y precisión.

De manera que es menester destacar la jornada cívica pasada. El candidato de mis simpatías no ganó, pero no hay reproche que hacer al Tribunal en la administración de las juntas y centros electorales. Si hubo algún abuso gubernamental (tema para otro día: publicidad, programación de inauguraciones, inauguraciones incompletas y hasta notas sobre el techo del estadio) eso es harina de otro costal.

Quizás la falta de incidentes marcó el día, para algunos hasta aburrido. Me imagino que esa es la aspiración del TSE (un día sin novedades, calmo, sin incidentes, sin sorpresas y con estricto apego al plan trazado). Es mejor aburrido, asoleado y rutinario que lleno de anomalías y dudas, violento y movido.

Antes había peleas por esquinas e insultos, el domingo vimos familias y barrios ondeando sus preferencias mezcladas, alegres y sin peleas. Menos pasión y más paz. Símbolo inequívoco de madurez.

Supongo que luego de la tradicional lectura de resultados y cortes (antaño eran telegramas) con la presentación de cuadros y porcentajes (dejando casi sin trabajo a analistas y periodistas) los magistrados del TSE durmieron tranquilos como benditos. ¡En buena hora!

miércoles, 3 de febrero de 2010

JUVENTUD Y ELECCIONES

Perspectiva
Columna de los miércoles en La Prensa Libre
Por Federico Malavassi

Tengo claro que el próximo 7 de febrero la juventud (el voto joven) podría ser el que defina los comicios. En general, la juventud podría movilizarse mejor, constituirse en un grupo militante y entusiasmarse y alentar a los demás.

Encontré el informe de la encuesta de juventud (encuesta de 2007, informe de 2008) en dos sitios diferentes y con algunas diferencias que me desorientaron (http://cpj.go.cr/docs/%95ENCUESTA%20DE%20LA%20JUVENTUD.pdf y http://cpj.go.cr/docs/encuesta/informe-encuesta.pdf).

La encuesta resulta un instrumento útil si hay un buen marco muestral (basado en un censo de población actualizado y estudiado), es un muestra probabilística, se han hecho bien las preguntas (en cuya elaboración los expertos se garantizan la neutralidad del interrogatorio en el trabajo de “focus group”), la ejecución es bien realizada y supervisada y la tabulación se hace con esmero. Aún así, no deja de ser una encuesta (una especie de fotografía de un instante).

Debidamente colectadas y revisadas, las encuestas pueden mostrar tendencias y hasta una forma de pensamiento (vg. qué piensa la juventud costarricense). No obstante, mal ejecutadas y presentadas pueden resultar un disparate, un enredo o pura confusión. Hay “porqués” que no aparecerán nunca y será inútil buscarlos.

Los jóvenes (2007) muestran un acuerdo con el sistema democrático, pero una falta de confianza en los gobernantes. Entre sus aspiraciones o metas (en orden de prelación) marcan finalizar sus estudios, mejorar las condiciones laborales y formar familia propia (recuérdese que es un cuestionario prefabricado y no a la medida).

El principal problema nacional que perciben (marcan, porque seleccionan de un cuestionario que se presenta) es la inseguridad ciudadana. O sea, eso es lo que más los preocupa. Luego (¡bendito cuadro 40!) se me abrieron presentaciones distintas y no me quedó claro cuál preocupación sigue: en una versión es la pobreza, seguida por la drogadicción, la corrupción política, la falta de empleo y el alto costo de la vida; en la otra versión aparecen en su orden la falta de empleo, la drogadicción, la pobreza, la corrupción política y el alto costo de la vida. Por supuesto que no pude entrar al informe de la encuestadora porque no tengo la clave.

Me queda claro cuál asunto marcan los jóvenes como principal problema: inseguridad ciudadana. No me queda claro cuál es el segundo (¿pobreza o falta de empleo?) y luego aparece en tercer lugar la drogadicción, pasando a uno u otro de los temas en conflicto (¿falta de empleo o pobreza?) y después a la corrupción política.

Si la determinación del voto joven se va el segundo tema, entonces será un misterio si marcaron pobreza o falta de empleo. Espero que la inconsistencia de las versiones no se origine en el tema de corrupción política.

miércoles, 27 de enero de 2010

¿ES DAÑINO VER TV?

Perspectiva
Columna de los miércoles en La Prensa Libre
Por Federico Malavassi


Ví el título por encima (“Ver TV por muchas horas podría acortar la vida”) y me impresionó. Iba apurado y dejé la lectura para luego.

Mientras tanto, mi cerebro se disparó y empezó a especular sobre el contenido de la noticia. ¡Claro! Si es que uno termina por vivir muchas vidas y situaciones … debe causar mucha angustia coleccionar dramas y traiciones por montones … quizás es por recibir tal bombardeo de angustias … ¿será que era cierto que la pantalla emite radiaciones y termina el televidente ciego, contaminado o afectado en sus órganos vitales?

Algunas veces, mi esposa prefiere no ver, no seguir con alguna acción y cambiar de canal. Dice que no tiene porqué someterse a la tensión que le causan algunas películas. Sí, tal vez era eso. Estar descargue y descargue adrenalina sin siquiera tener cómo resolver las cosas.

Otras veces, ella me regaña por mi acelerado “zapping”, “zapeo” o brincadera entre canal y canal. ¡Claro! Es posible que estar viendo a la vez tanta serie, noticia y encuentros deportivos termine por matarlo a uno. Dice que a ella la confunde mi brincadera y se le enredan los partidos, los personajes y la información. No sabe quién metió gol, porqué los equipos cambian de color, porqué los boxeadores aparecen jugando básquet o si el que se murió era el malo o el bueno, menos aún la causa de algún conflicto si la comedia romántica que veíamos se le convirtió en una persecución entre pistoleros. Por supuesto –pensé-, que eso debe ser malo, acorta la vida, lo deja a uno confundido y lleno de toxinas.

Recordé entonces que, hacía tiempo, había aparecido la información de que en Japón se impulsaba que las familias apagaran la TV por lo menos una hora a la semana para que los hijos y los padres conversaran y se conocieran. ¿Estaría por allí la causas del daño a la salud?

Luego pude la leer la noticia y ¡era otra cosa! El problema era pasar horas sentado y en sedentarismo. Eso afecta la circulación y la salud. Se me derrumbó la construcción de causas y reflexiones.

Es lo mismo que con la adicción a los videogames, a la lectura, a la Internet (en sus modalidades de chateo, investigación, pornografía, juegos o repaso de correos) o a cualesquiera otras actividades que lo tengan a uno sentado, inmóvil y postrado durante muchas horas, aunque se trate de trabajo, estudio, construcción de programas o simple mecanografía.

La pobre TV no tiene la culpa. La culpa es de la silla, el sillón, el sofá o la banca (igual que los largos vuelos internacionales, la falta de ejercicio o la mala posición del oficinista).

Solución: moverse más, sentarse bien, poner bien las piernas, levantarse de vez en cuando, hacer ejercicio, no comer mucho, caminar, estirar la espalda y hacer ejercicios para las manos, estar más pendiente de la esposa que de la TV, no hacer tanto “zapping” sino aprovechar los comerciales o pausas para tomar agua, levantarse o estirarse.

miércoles, 20 de enero de 2010

LIBERTAD DE PRENSA

Perspectiva
Columna de los miércoles en La Prensa Libre
Por Federico Malavassi

Hay que respetar y garantizar la libertad de Prensa. Es una oportunidad para que fluya el pensamiento, haya crítica política, se fortalezca la libertad y se dé el crecimiento intelectual. Es condición necesaria del Estado de Derecho.

Es condición necesaria pero no suficiente. Es oportunidad pero no necesariamente realidad. También hay que entender eso.

En algunos países, los diarios y medios están apuntados a partidos y tendencias políticas. Incluso, en algunos países los medios de comunicación son la voz oficial (oficiosa, oficialista y partidista) del gobierno. Son modos distintos. Uno ha de saber que hay medios que no informan sino que pretenden formar, deformar y hasta desinformar. O que no buscarán la verdad sino “su verdad”, su versión de los hechos, su justificación de los hechos o su negación de los hechos.

Igual pasa con los periodistas: unos buscan la información, incluso arriesgando la vida; otros construyen su pensión, incluso arriesgando la verdad. Unos reciben balazos y otros reciben pesos.

Dentro de los mismos medios pueden darse tendencias distintas. Mientras el Jefe de Información se bate contra viento y marea desentrañando los hechos, es posible que en la Sección de Opinión el zar de las colaboraciones de lectores y columnistas esté buscando una embajada, haciendo de cortesano o quedando bien con sus tendencias. ¿Contradictorio? Así es la realidad … así es la libertad.

No hay que enojarse con esa realidad, contra los hechos no caben argumentos. Hay que entender las oportunidades y la libertad. Al final, siempre dos más dos será cuatro. Entonces entenderemos de embajadas y viajes, de llaveros y carteras, de sobresueldos y pagos del Banco regional, de contrataciones y pauta gubernamental. Es el juego de los intereses creados… con el juego de las opiniones diversas … con la innegable realidad de los prejuicios y … además, con la interminable cuestión de las perspectivas.

Los medios son como son y los periodistas también, hay que vivir con ello. Muchos buscan la información, otros arrastran mala formación, algunos tienen pasión y unos esconden sus intereses: igual que todo el mundo. Por eso en otras partes los partidos y los grupos que se sienten maltratados con la libertad y opinión ajenas terminan estableciendo sus medios. ¿Para decir la verdad, para decir “su verdad” o para hacer lo mismo que los otros (pero al revés)?

Entiendo a los del “No” (“si no le gusta lo que dice, entonces no lo compre”), pero prefiero la expresión atribuida a Voltaire: “no estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería hasta la muerte tu derecho a decirlo”.
La esperanza es que las voces libres (la libertad) permitan que al final flote la verdad. Que el amor a la libertad haga florecer la verdad.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

NAVIDAD Y CRISTIANISMO

Perspectiva
Columna de los miércoles en La Prensa Libre

Por Federico Malavassi

Ciertamente, algunas cosas son secundarias: el árbol, el exceso de luces, la confusión a que nos llevan los regalos y presentes, por supuesto que el abuso de la fiesta (el borrachera y demás compañeros) y hasta las discusiones por el origen de la fecha.

Al final, termina por perderse o esconderse el sentido de la Navidad. El regalo que nos ha dado Dios, nuestra participación en ello y el significado de Cristo en nuestras vidas.

Muchos, al final, hacen una “Navidad” sin Jesús. Con regalos, licores, fiesta, luces y carnaval, menos lo principal.

El cristianismo debe desembocar en una cultura, una forma de vida, una ideología y amor. Todo ello habría de reflejarse en una transformación de la sociedad.

Algunas veces los “aires navideños”, la música y hasta los olores a ciprés ayudan a impulsar la meditación y el espíritu. En ese sentido son buenos.

No obstante, hay que situar en el centro a Jesús: su camino, su verdad, su vida, su palabra y su amor. El Evangelio no es solo un camino al cielo, es también una forma de vida que nos ayuda a pasarla mejor en la tierra y, muy importante, a que quienes nos rodean también la pasen mejor.

La “humildad”, por ejemplo, además de ponernos en buen camino, nos hace sufrir menos, llevarnos menos golpes y frustraciones y, asimismo, construir una mejor relación con los demás.

Lo mismo podemos decir del “perdón”. Nos hace mejores candidatos a la salvación, mejores personas aquí y socialmente más apreciables.

El cristianismo ha dejado su gran huella en nuestra civilización. Más aún, todavía es una civilización esencialmente cristiana. Desdichadamente, muchos no lo quieren ver y más bien lo combaten.

En Italia han eliminado los crucifijos de las escuelas, en España se han dolido de la canonización de los mártires que murieron durante la Guerra Civil, en nuestro país quieren sacar a Dios de la Constitución. ¿De dónde vienen los conceptos de humanidad, dignidad humana y trascendencia personal que dan origen a nuestra civilización?

Aunque no parezca, estos son temas para reflexionar en las Navidades. Es el tiempo apropiado para profundizar en la Venida de Jesús, en el Cristianismo, en los basamentos de nuestra civilización. Es el tiempo para pensar en quiénes somos y cuánto debemos a Jesús. ¡Feliz Navidad!

miércoles, 9 de diciembre de 2009

CORREOS QUIERE UN MONOPOLIO

Perspectiva
Columna de los miércoles en La Prensa Libre
Por Federico Malavassi

Muy animoso, el gerente de Correos de Costa Rica SA, sale a la opinión pública a promover un proyecto de ley para que esa entidad tenga el monopolio (exclusividad) de un género específico de envíos. El propósito es garantizarse ingresos suficientes.

Ciertamente las comunicaciones han cambiado mucho. Recuerdo hace más de 45 años, que cuando visitaba a mis tíos en San Carlos, mi primera obligación al bajarme de la “cazadora” era enviar un telegrama a mis padres dando noticia de mi llegada.

También recuerdo, hace como 40 años, la amistad por cartas que desarrollaba con algunas amigas.

También recuerdo, hace poco más de 30 años, cuántas cartas (special delivery) envié a quien ahora es mi esposa, durante un viaje que hizo a Los Angeles para acompañar a su hermano menor. Con ilusión y ansiedad, ambos esperábamos las enjundiosas cartas que terminaron por llevarnos al altar.

Pero ahora las cosas han cambiado, la Internet nos resuelva la lejanía y más (también van fotos, imágenes de todo tipo, sonido y datos). Hace poco, desde México, pude atender allá mis deberes y acá enviaba las autorizaciones de transferencias bancarias. Cuando se administre debidamente la Ley de Firma Digital habrá más profundas transformaciones en las telecomunicaciones. El “fax” no había sido sino un dulce adelanto de tanta velocidad, inmediatez y facilidad.

Por supuesto que nadie piensa en el correo tradicional ni en los telégrafos. La clave Morse ahora solo aparece en ejercicios de boy scouts o en las películas. Es mejor usar otro tipo de operadores de envíos (o cuourier), el fax, los mensajes de texto, el correo electrónico, motomensajeros “El águila”, “El rápido” o lo que sea.

Es un hecho que la inventiva privada ha superado la antigua y encomiable institucionalidad postal del Estado. Quizás sea hora de pensar en un nuevo subsidio (si fuera aceptable) para una función que se supone necesaria (si es que existe).

Pero es inaceptable, eso sí, aceptar monopolios o regulación asfixiante de la libertad de envíos que ha impulsado el mundo actual. Si se dejan, hasta le ponen recargo a las moto pizzas.

Parece que no bastó el patrimonio completo de los antiguos correos, la eliminación de las franquicias ni la atribución de comunicación social. Tampoco la liberación de controles en el poco ortodoxo esquema de sociedad anónima del Estado.

Ahora la entidad quiere regulación de la actividad ajena y monopolio de una franja o segmento de los envíos. Todo en pro de una función social (en esquema societario y sin controles) y a costa de la iniciativa y dinamismo privado.


miércoles, 2 de diciembre de 2009

MOCIÓN EN FAVOR DE LOS GORDOS

Perspectiva
Columna de los miércoles en La Prensa Libre
Por Federico Malavassi

La noticia dada por un diario el domingo pasado, informando que los costarricenses adultos hemos engordado un promedio de 5 kilos los últimos diez años me obliga a hacer varias manifestaciones.

La mayor parte de la gente gorda no tiene la culpa de la gordura. No necesariamente la gordura es efecto de mucho comer. Tampoco es justo relacionarla con gula o con apetitos desmedidos, bacanales o exageraciones.

Muchas personas terminan gordas por resultado de su metabolismo, por causas ajenas a la cantidad de comida o a pesar de hacer ejercicio y dieta. Otras soportan la gordura porque no tienen el tiempo para organizarse como quienes dedican su vida al spa, al gimnasio, al personal trainner, a verse bien. Desdichadamente hay muchas personas que ni siquiera pueden escoger lo que comen, cuándo lo comen, cómo lo comen. Otras no tienen ni un segundo para dedicarlo a verse bien, están tan ocupados que no pueden ni caminar un poquito cada día.

Algunas madres no salen de su casa para nada: cocinan para todos, lavan para todos, planchan para todos, hacen de recepcionista para todos y llevan los encargos de chiquillos y grandes. Al final, ni un segundo para pensar en lucir de película o de pasarela. Viven para otros. No hay tiempo ni plata para nutricionista y figura.

También hay padres y otros que no tienen un momento para pensar en cuán saludable es tener unos kilos de menos. Comen lo que les dan (aunque no les convenga) y se matan trabajando aunque ello no los adelgace.

Pero nada de eso quiere decir que los gordos no sientan, no piensen, no sean personas enteras o se desempeñen mal. Me consta que bailan bien, piensan bien, trabajan duro, hablan bien, estudian mucho, se esfuerzan en sus labores, cantan mucho mejor, sienten intensamente, besan bien, son agradables y brindan amistad. Quizás no sean tan veloces como Bolt, tal vez no entren en tallas extrasmall, quizás no luzcan perfectos en tanga o miniseta, pero de allí no se puede concluir que sean malos amantes, políticos inútiles, malas personas, trabajadores deficientes, oradores poco interesantes, cantantes desafinados, esposos aburridos y, ni siquiera, muy comelones.

Tampoco puede decirse que sean personas feas, malas o inútiles. De manera que no hay que descartarlos para nada. Ahora que vienen las elecciones hay que recordar que sus votos valen igual que los de los flacos.

Bernal Jiménez, incapaz de superar la defensa que hice de los costarricenses ante el Plan Fiscal, intentaba descalificarme burlándose de mi panza. No podía llamarme inútil, ni podía decir que me rendí, tampoco podía aducir que caí en las viejas negociaciones bipartidistas, mucho menos que era obsecuente o abúlico, tampoco podía decirme vicioso, unicamente panzón. ¡A mucho orgullo …!

miércoles, 25 de noviembre de 2009

LA MUERTE DE DON ANTONIO LEHMANN

Perspectiva
Columna de los miércoles en La Prensa Libre
Por Federico Malavassi

Tuve el honor de conocer a don Antonio Lehmann. Me gustaba mucho su actividad empresarial. Considero que los libros son joyas y, por supuesto, era casi envidiable la actividad de importarlos, venderlos, exhibirlos en la Librería, imprimirlos y editarlos e, incluso, algunas veces promoverlos y proyectarlos. Durante muchos años fue el único empresario que promovió la venta de libros de Derecho y legislación impresa. Ahora el tema es abundante, pero antes no era así. ¡Cuánta cultura se impulsó gracias a la actividad de impresión! Debo señalar que siempre me trató con respeto y atención y resultaba muy agradable y estimulante conversar con él.

Me ha dolido mucho su muerte y más aún la forma en que lo sorprendió. Espero que tan lamentable suceso conmueva a todos los costarricenses. Pareciera que no ha sido suficiente percatarnos de la penetración de las bandas narcotraficantes, de barriadas que prácticamente están en manos de malhechores de determinadas nacionalidades (no soy xenófobo), de cómo la avioneta de Seguridad Pública no está a la orden de para transportar un cargamento de drogas pero sí a los caprichos de una diputada, de cómo es la propia policía quien despoja el cadáver de un dirigente solidarista (las cámaras lo demostraron) y de la noticia diaria sobre robos, asaltos, asesinatos y violencia.

Un domingo en la noche, cuando todos pensamos que hay más tranquilidad, dentro las paredes de un lugar familiar y sosegado acaeció el inesperado asalto y asesinato. No andaba buscando el peligro …

¿Cómo convencer a nuestros hijos de que no se trata de su conducta sino de algo que enferma a nuestra sociedad? ¿Cómo entender todos que no se trata de personas que andan buscando el peligro sino que éste acecha por todas partes? ¿Cómo tomar conciencia de que no se trata de una “percepción” sino de un riesgo real que carcome a toda la sociedad?

Así como el Estado costarricense hace aguas en el tema de la red vial, es urgente reconocer que en el ámbito de seguridad la situación es peor. A cualquiera de nosotros le puede tocar la desgracia, en cualquier lugar y en cualquier momento. Los motivos sobran. Puede ser por el teléfono celular (hay robaventas que los reciben a cualquier hora de la madrugada, abren 24 horas), por la guitarra o instrumento que aprenden a tocar, por quitarle a uno los cuatro reales que lleva encima, por el vehículo, la cartera, el bolígrafo, los aretes, las tarjetas o lo que sea … ni en el interior de un restaurante, soda u hotel estamos a salvo. ¡Menos en nuestras casas! ¡Nadie está a salvo!

No hay cárceles suficientes y en ellas no existe lo que debería haber. Algunas autoridades están más preocupadas de la persecución y acoso laboral que de administrar bien las cosas: los resultados están a la vista.

En la administración anterior nos extorsionaron con la idea de que se trataba de un problema de más impuestos (por una parte) y de una reforma penal cuyos tiempos manejaron caprichosamente para presionar (por el otro lado). Es obvio que buena parte de la administración pública no se toma el tema en serio. Es urgente que pongamos las cosas en su lugar.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

PROPUESTA PARA INGENIERÍA DE TRÁNSITO

Perspectiva
Columna de los miércoles en La Prensa Libre
Por Federico Malavassi

El asunto es fácil de ejecutar. Resulta que buena parte de las presas y accidentes de tránsito se originan en los atascos que resultan de las paradas de autobuses.

Muchos conductores requieren ir a mayor velocidad que la que va el bus, necesitan pasarle adelante cuando para que los usuarios aborden o bajen y, entonces, empiezan los sufrimientos: intentan adelantar y no hay adecuada visibilidad, o la cantidad e intensidad del tráfico no lo permite, o se la juegan y vienen los accidentes.

Estimo que en muchas carreteras, más que una ampliación se requiere una buena administración del espacio. Ello pasa por situar adecuadamente las “paradas” de autobús y construir, asimismo, dispensaderos o bahías para que el autobús no estorbe en la carretera mientras los pasajeros suben o bajan.

De esta manera, más que construir nuevos carriles, se pueden aprovechar mejor las carreteras existentes. En algunos lugares es tan fácil como cambiar la ubicación de la parada (en un parque o lugar que permita sacar al bus del carril de circulación o permitir que otros vehículos sigan circulando), en otras partes y con la colaboración de los centros comerciales, diseñando bahías e infraestructura adecuada para que la parada quede fuera de la carretera.

El resultado ha de ser que los demás vehículos puedan circular mientras el autobús se detiene, de manera que no se originen presas, embotellamientos, atrasos y accidentes.

Por supuesto que el meollo del asunto consiste en que los choferes de los buses cumplan con la señalización (en el Gimnasio Nacional y en Plaza del Sol es obvio que no lo hacen) y que no se abusen con el tiempo que tardan, que no hagan paradas espontáneas y respeten es espíritu de norma al respecto. Quizás estarían mejor los inspectores cuidando estos detalles que reprimiendo la restricción vehicular.

Incluso podría ser aceptable que el reingreso del autobús tenga prioridad sobre el vehículo que circula (es preferible a soportar la presa). Esto, claro está, mediando los avisos y señales adecuadas.

Sería mejor administración de las pocas carreteras para un uso más racional y adecuado.

Por cierto, cuando era niño observaba que algunas veces los buses de pueblos y zonas alejadas paraban uno a la par del otro y los conductores se pasaban recados, botellas de café, periódicos, menudo para cambio, cambio de cobrador y hasta cargas y encomiendas. Lo que me impresiona es ver eso todavía y, para colmo, no necesariamente en el campo sino en medio de la ciudad.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

CAYÓ EL MURO DE BERLÍN

Perspectiva
Columna de los miércoles en La Prensa Libre
Por Federico Malavassi

Sí, hace 20 años se derrumbó este cerco a la libertad, este secuestro de los alemanes orientales, esta división contranatura que impuso el marxismo en el centro de Europa.

La URSS, con alguna connivencia occidental, se dejó la mitad de Europa al final de la Segunda Guerra Mundial. Solo el perspicaz Churchill señaló que caía una “cortina de hierro” que dividía entonces a los europeos.

La URSS implantó su organización socialista, estatista, autoritaria, exportadora del marxismo en la mitad de Europa. Era como un imperio. Estaba dirigido por los sucesivos Secretarios Generales del Partido (los nuevos césares). Y aunque la URSS fue cocausante de la Segunda Guerra Mundial (pacto Ribbentrop-Molotov, 23 de agosto de 1939: luego del cual alemanes y soviéticos invadieron Polonia), apareció al final como ovejita blanca, quedándose con las tierras, bienes y científicos de su antiguo socio.

Quizás la inyección de recursos que América hizo a la URSS durante la Segunda Guerra Mundial y su posición post guerra dieron la impresión de un gran poderío y que éste era basado en la organización socialista. Al final todo cayó. Cayó el Muro de la Opresión, cayó la Cortina de Hierro, cayó la URSS, cayó el marxismo, cayó el autoritarismo y nuevamente surgieron un apreciable número de sociedades libres.

Gorbachov había impulsado la reestructuración (perestroika) y la apertura o transparencia (glásnost) del agotado régimen soviético a mediados de los ochentas. En realidad la situación era insostenible.

También hay que recordar que en Occidente había dos grandes líderes: el Papa Juan Pablo Segundo, al frente de la Iglesia, y Ronald Reagan, presidente de los Estados Unidos.

Al final de la década, la caída del Muro de Berlín simbolizaba la caída del mundo marxista que había oprimido a Europa Oriental durante un poco más de cuarenta años. Opresión que reprimió con armas y policía secreta, violaciones de derechos, muerte y cárcel a muchos polacos (Gdansk, 1970), checoeslovacos y húngaros. Que hizo surgir a muchos héroes como Jan Palach (checo que se martirizó con fuego), Lech Walesa, y los cardenales Wyzinsky (polonés) y Mindszenty (húngaro). La caída del Muro de Berlín significó la apertura a los aires de libertad por toda Europa.

Era el fracaso del marxismo, la impotencia del socialismo y la inutilidad del doloroso experimento soviético. Era, ni más ni menos, que el triunfo de la libertad. Las sociedades abiertas, con economías abiertas, con libertades y Estado de Derecho resultaron mejores, bien cimentadas y más humanas (con todos sus yerros).

Hay que aprender de los fracasos y recordar que la libertad tiene enemigos. En relación con la caída del Muro de Berlína, hay que recordar, contar y celebrar.